No al TTIP

Cita del Día

No sé por qué Estados Unidos piensa que tiene que recorrer el mundo 
obligando a la gente a tomar nuestra forma de gobierno a punta de pistola. 
Cuando se tiene algo realmente bueno, 
no necesitas imponerlo a la gente porque ¡ Te lo roban!
- Dick Gregory

El empeño de EEUU por demonizar cualquier forma de socialismo es porque sería inmediatamente imitado por el resto de naciones. 

Por ello si no puede derrocarlo, emplea todas las formas de guerra económica como sanciones, bloqueo o  ausencia de inversiones para frenar su progreso y así hacer que parezca que este tipo de políticas es un fracaso.

Al primer y único país comunista al que se le levantó el bloqueo y todo tipo de restricciones con el sucio fin de tener mano de obra barata para sus corporaciones, fué a China y en tres décadas se ha convertido en la 1ª potencia económica del mundo.


Armak de Odelot

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La MISIÓN de los MEDIOS 

no es la de ser PALMEROS ni PREGONEROS de los GOBIERNOS 

sino la de ser CRÍTICOS con lo que hagan los MISMOS 

así como OFRECER una VERSIÓN ALTERNATIVA y VERAZ 

cuando la REALIDAD sea DIFERENTE 

a la VERSIÓN OFICIAL con la que nos quieren hacer COMULGAR








miércoles, 25 de diciembre de 2013

Dónde está la amenaza? Tenemos 8 veces más probabilidades de morir a manos de un Policía que de un Terrorista



 



Tienes 8 veces más probabilidades de morir 

a manos de un policía que de un terrorista


ESTADOS UNIDOS HA PROMOVIDO UNA CULTURA DE PÁNICO ANTE UN POSIBLE ATAQUE TERRORISTA; 

SIN EMBARGO, EXISTEN 

MUCHAS COSAS  MÁS LETALES QUE ESTE IMPROBABLE ATAQUE.

POR: PIJAMASURF - 23/12/2013 

police-state
El terrorismo en los últimos años se convirtió en una agenda política, particularmente en el gobierno de Bush, pero también continuado por Obama (ahora con el ciberterror) y en muchos otros países. 
Un interesante post publicado por Jim Harper en el sitio del Cato Institute hace referencia a una interesante reflexión: 
“el miedo al terrorismo nos hace estúpidos” 
comparte una serie de datos 
que hace pensar que este temor es más bien ridículo.
Reportes estadísticos del National Safety Council, el National Center for Health Statistics y el Censo de Estados Unidos revelan datos que nos hacen cuestionar la cultura del pánico y la enorme cantidad de recursos que se distribuyen para supuestamente acabar con el terrorismo, una amenaza invisible y a fin de cuentas bastante poco letal en comparación con otros problemas que enfrenta el hombre moderno. 
Aquí algunas cifras, entre ellas, 
la escandalizante realidad de que es más probable 
que la misma policía sea la que determine 
la muerte de un ciudadano, más que un terrorista:
-Tienes 17,600 veces más probabilidades de morir de un ataque al corazón, que de un ataque terrorista.
-Tienes 11 mil ves más probabilidades de morir en un accidente aéreo, que de un ataque terrorista que involucre un avión.
-Tienes 1,048 veces más probabilidades de morir en un accidente de auto, que en un ataque terrorista.
-Tienes 9 veces más probabilidades de morir de asfixia accidental en tu cama, que de un ataque terrorista.
-Tienes 8 veces más probabilidades de morir a manos de un policía, que de un terrorista.
-Tienes 6 veces más probabilidades de morir a consecuencia de un clima cálido, que de un ataque terrorista.
Las cifras anteriores nos hacen reflexionar 
sobre lo absurdo que es preocuparse 
por sufrir un ataque terrorista y toda la ridícula 
maquinaria propagandística en torno a esta amenaza. 
pijamasurf.com

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La Lucha antiterrorista es es el brazo armado del Sistema 

y las Crisis la Piedra Angular 

de la Doctrina del Shock

que trata de como controlar y manipular 

a la población a través del miedo




La doctrina del shock - doblado al español y completo




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Reseña del último libro de Naomi Klein, Shock Doctrine
La doctrina del shock: una contrahistoria del neoliberalismo



Una cosa es cierta. Naomi Klein, tras el éxito de NoLogo, no se ha quedado mano sobre mano. 

Se puso nuevamente en ruta, visitando o viviendo por breves períodos en Argentina, Brasil, Sudáfrica, Chile, Bolivia, Irak, Sri Lanka, Tailandia, Líbano, Rusia y, huelga decirlo, EEUU. Desde esos países ha enviado reportajes y en esos países ha entrevistado a economistas y a activistas para periódicos comoThe Guardian, The Nation o el  New York Times

Al propio tiempo, ha acumulado información sobre los cambios operados en el neoliberalismo tras el ataque al World Trade Center neoyorquino del 11 de septiembre de hace ahora seis años. 

Con el paso del tiempo, sin embargo, ha madurado en ella la convicción de que el capitalismo del siglo XX presentaba robustos elementos de continuidad, pero también de discontinuidad, respecto a los elementos que la ensayística contemporánea llama los gloriosos treinta años, es decir, el período de desarrollo económico y social que siguió a la II Guerra Mundial, que vio surgir en muchos países la presencia reguladora del estado en la economía y en la vida social.

La continuidad venía del Estado de Bienestar, en sus diversas traducciones nacionales, y de una relación de dominación de algunos países fuertes respecto de otros países "débiles", usados precisamente como laboratorios de experimentación de políticas económicas desprejuiciadas que en el potente Nortehabrían hallado no pocas resistencias por parte de las fuerzas sindicales y políticas  del movimiento obrero y de otros movimientos sociales. 

Lo difícil, en cambio, era perfilar las discontinuidades. Y son precisamente las discontinuidades las que centran la atención de Naomi Klein.

La constelación neoliberal

El resultado es un libro que puede leerse como una contrahistoria del neoliberalismo contemporáneo. 

Su título, Skock doctrine [La doctrina del shock], 

introduce inmediatamente en la tesis del volumen: 

las crisis –económicas, sociales o políticas—  
las catástrofes ambientales son usadas 
para introducir unas reformas neoliberales que 
han llevado a la demolición del Estado de Bienestar.

El libro entra, para empezar, en el corazón de la Guerra Fría. 

En aquellos años, el futuro premio Nóbel de economía Milton Friedman empieza a urdir su tejido para construir una red intelectual de investigadores favorables al libre mercado. 

Es un economista brillante, pero sus propuestas a favor de la demolición de la intervención estatal en la sociedad y en la economía resultan demasiado "extremistas" en relación a lo que hacen las empresas y el gobierno de Washington. 

Con todo y con eso, su centro de investigación recibe financiación de fundaciones privadas y del gobierno. 

Milton Friedman sostiene ya entonces que las crisis pueden usarse para una "terapia de shock" a favor del libre mercado.

Milton Friedman 
se convierte en el agit-prop del neoliberalismo, mientras que sus discípulos son enviados por el mundo entero en misión de proselitismo. 

Sus recetas acabarán convirtiéndose en programas de política económica en Chile, Paraguay, Argentina, Brasil, Guatemala, Venezuela. 

Hay un pequeño problema. 

Son programas aplicados con carros blindados 
en las calles y tortura sistemática en las prisiones, mientras el número de desaparecidos llega a ser tan alto, que ni siquiera los medios de comunicación estadounidenses pueden ignorarlo.

La parte del libro que habla de los años sesenta y setenta cuenta la historia de los golpes de Estado y del uso sistemático de la violencia contra los opositores políticos, y puede parecer un dejà vu de historias sabidas desde hace tiempo. 

Pero Naomi Klein lo presenta como la primera crisis del neoliberalismo. 

Chile, Argentina y Paraguay son laboratorios en los que se enriquecen muchas transnacionales estadounidenses, a las que se les permite apropiarse de muchas materias primas y abrir nuevos mercados para sus productos. 

Una especie de renovada acumulación primitiva deslocalizada fuera de las fronteras nacionales. 

Por eso vale la pena financiar, de consuno con Washington, el terrorismo de estado chileno, argentino, brasileño y paraguayo. Y es precisamente en ese período que la red intelectual tejida por Friedman se consolida y se extiende al mismo tiempo.

Resulta impresionante el trabajo hecho por Naomi Klein de reconstrucción de las carreras políticas, los vínculos de amistad, las relaciones de negocios de hombres –de Dick Cheney a Donald Rumsfeld, de John Ashcroft a Domingo Cavallo, de Michel Camdessus a Paul Bremen, a Paul Wolfowitz y a la familia Bush— que pasan de un consejo de administración de alguna transnacional a la dirección de unthink thank neoliberal, de puestos de responsabilidad en algún gobierno a los despachos del Banco Mundial o del FMI.

La hasta ahora contada es historia conocida fuera de los EEUU. 

Naomi Klein lo sabe, pero también es consciente de que en los EEUU es historia sabida o desvelada sólo para una minoría de activistas o intelectuales radicales. 

De aquí su obra de sistematización de las informaciones antes de entrar a contar la segunda ola neoliberal, que tiene, como la primera, un apóstol. 

Es otro economista, se llama Jefrey Sachs quiere demostrar que el libre mercado, a diferencia de lo que pareció ser el caso en América Latina, no es incompatible con la democracia. 

Es un auténtico "evangelista del capitalismo democrático", y ve en el desplome de la Unión Soviética y del socialismo real la mejor oportunidad para conciliar la democracia con las "leyes naturales" del mundo de los negocios. 

Aconseja –y es escuchado— a la Polonia de Lech Walesa y a la Rusia de Boris Yeltsin una desregulación radical de sus economías. 

Su receta será un fracaso, pero en ese mismo momento su "terapia de shock" halla un valioso aliado en un FMI ya definitivamente depurado de economistas vinculados todavía a las teorías de Lord Maynard Keynes. 

La deuda será el arma vencedora empleada 
por los neoliberales, que concederán préstamos sólo a condición de que se desregularice completamente la economía. 

Es el llamado consenso de Washington, son su corolario de "programas de ajuste estructural". 

Como en el pasado, las transnacionales se harán de oros, pero Sachs, lo mismo que los demás"evangelistas del libre mercado", sostiene que lo que ahora corresponde es que todas las actividades productivas y los servicios sociales gestionados por el estado sean puestos en almoneda, aun a costa de sacrificar centenares de miles  de puestos de trabajo sobre el altar de la competitividad internacional. 

La pobreza, no dejan de repetir, es un efecto colateral que sin embargo acabará siendo despejado por la mano invisible del mercado.

La "terapia de shock" se nutre ya de estrategias de marketing, propaganda y falsificación de datos, 

tratando de demostrar que el mercado libre es la única vía para escapar de la decadencia económica y de la pobreza masiva. 

Pero el consenso tiene que ser conquistado electoralmente, aun si eso puede llegar a ralentizar el ritmo de "reformas".

La política woodoo

Para remover ese obstáculo hay una estrategia bien probada durante la "guerra de la deuda" en América Latina: crear el pánico, para luego presionar a fin de que se adopten "terapias" económicas neoliberales. 

El Banco Mundial y el FMI se convierten entonces en instituciones supranacionales adaptadas al objetivo de limitar la soberanía popular y privar a los gobiernos nacionales de cualquier autonomía decisional. 

Los programas económicos son, pues, confeccionados en Washington, pero su aplicación in situ viene garantizada por personal político "fiel a la línea". 

Naomi Klein muestra documentalmente cómo incluso las crisis asiáticas de los años noventa tuvieron como protagonistas al Banco Mundial y al FMI, que orquestaron a sabiendas la crisis financiera a fin de demoler toda presencia estatal en la economía. 

Y cuando Tailandia, Filipinas, Malasia, Indochina y Corea del Sur capitularon frente al FMI, un "Chicago boy" escribió una columna en el Financial Times parangonando la revolución del libre mercado en Asia con una "segunda caída del Muro de Berlín".

En América Latina la situación es distinta. 

Las dictaduras se desplomaron una tras otra y subieron al poder muchas coaliciones de centroizquierda. Es la era, afirma Naomi Klein, de la política woodoo, caracterizada por programas electorales keynesianos y sucesivas políticas económicas rígidamente neoliberales.

El embrollado ovillo que Naomi Klein pacientemente deshilvana muestra no tanto un comité de negocios de la burguesía, cuanto un trust de empresas cuyo negocio consiste en el vaciamiento del estado de toda función, incluida la de la guerra

Es el nacimiento del "estado corporativista", según lo define la autora, en donde una restringida elite pasa de una empresa a cargos públicos sin el menor respeto a las normas liberales contra el conflicto de intereses. 

El "capitalismo de los desastres" no puede sino seguir renovando la inseguridad social. 

El 11 de septiembre es, desde este punto de vista, un maná para los neoliberales. 

La "guerra al terror" se convierte así en la retórica tras la que ocultar la venta de la defensa nacional a las empresas privadas y el pleno control del petróleo.

Con la invasión de Afganistán y del Irak, el warfare, es decir, el uso de la guerra para relanzar la economía, se ha elevado a sistema, porque 
la guerra al terror es una guerra total que no sólo implica al sector militar, sino a la sociedad entera. 

Iluminador a este respecto resulta el capítulo que la periodista canadiense dedica a Israel,haciendo del desarrollo de la industria high-tech de la seguridad y de la llegada de los hebreos de la Europa del Este tras la caída del Muro de Berlín dos de las claves interpretativas –no las únicas— del paso de una hipótesis de paz con los palestinos al funesto paseo de Ariel Sharon por la explanada de las mezquitas que provocó la segunda Intifada. 

Los prófugos del Este europeo pudieron substituir la fuerza de trabajo palestina a bajo costo, mientras que las empresas high-tech pudieron ofrecer sus productos al mundo entero, visto que la guerra al terror es la guerra de la civilización occidental contra sus enemigos.

La economía de la catástrofe

Cuando Naomi Klein comienza a analizar los efectos devastantes del huracán Katrina y del Tsunamidescubre que las catástrofes son utilizadas por el FMI como misión creep, es decir, expansión indebida de una misión, en este caso de la máquina pública. 

Los últimos baluartes del estado como garante de la convivencia social son sometidos a ataque. 

Nueva Orleáns se ha convertido en el laboratorio de esa ulterior privatización del estado. 

Análogamente, el Tsunami es utilizado para transformar algunas regiones o aun naciones (Sri Lanka, Tailandia y las Maldivas) en clubes de vacación para las elites globales.

Así es narrado el capitalismo de los desastres. 

Naomi Klein, como ya hiciera en NoLogo, no quiere construir una teoría del desarrollo capitalista. 

Es una excelente publicista y periodista de investigación que se plantea siempre la pregunta correcta: cómo organizar la resistencia al neoliberalismo. 

Es verdad que su defensa del estado de Bienestar puede parecer ingenua, pero cuando empieza a enumerar qué hacen y qué proponen los movimientos sociales, el suyo resulta un keynesianismo que abre puertas al autogobierno por parte de los movimientos sociales y a una democracia radical.

Shock doctrine es, pues, un libro ambicioso, porque pretende ofrecer un mapa del "capitalismo de los desastres". 

Es ciertamente un fresco de la reorganización del capitalismo tras el 11 de septiembre y empieza a identificar sus puntos de fuerza, las empresas líderes que están emergiendo, su vocación global. 

Pero también identifica sus puntos débiles. 

Es, pues, un mapa útil de leer, 
también para prepararse a resistir la próxima ola de terapia de shock que se alimentará con la próxima catástrofe ambiental y con la próxima etapa de la guerra preventiva. 

O del anunciado e italianísimo recorte de los gastos sociales para contrarrestar la decadencia económica.

Benedetto Vecchi 
es un crítico cultural italiano que colabora regularmente con el cotidiano comunista italiano Il Manifesto.


http://www.rebelion.org/noticia.php?id=56504

martes, 24 de diciembre de 2013

Destapan multimillonario plan de la CIA para asesinar a dirigentes de la insurgencia


Destapan multimillonario plan de la CIA para asesinar a dirigentes de la insurgencia

El programa secreto, paralelo al Plan Colombia, fue aprobado por Bush y continua bajo Obama


The Washington Post

Traducido del inglés para Rebelión por P.R.

[NOTA DE REBELION:
Reproducimos a continuación la traducción literal del reportaje del Washington Post, advirtiendo que contiene afirmaciones no contrastadas, descalificaciones, estereotipos y eufemismos que se encuentran en la línea editorial habitual de la gran prensa estadounidense al "informar" sobre el conflicto colombiano y sus actores.
Con independencia de su "cuento de buenos y malos", este material revela la envergadura y la profundidad del programa secreto de asistencia militar y de inteligencia con el que Estados Unidos participa en el conflicto armado interno colombiano].

Acción encubierta en Colombia 


Inteligencia y kits de bombas GPS de Estados Unidos ayudan a la nación latinoamericana a paralizar a las fuerzas rebeldes


Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de 50 años de antigüedad y en su día consideradas la insurgencia mejor financiada del mundo, se encuentra en su estado más reducido y vulnerable en décadas, debido en parte a un programa de acción encubierta de la CIA que ha ayudado al Ejército colombiano a matar al menos a dos docenas de líderes rebeldes, de acuerdo con entrevistas realizadas a más de 30 funcionarios retirados y en ejercicio de Estados Unidos y de Colombia.

La ayuda secreta, que también incluye ayuda en espionaje electrónico y escuchas por parte de la Agencia de Seguridad Nacional, se sostiene gracias a un presupuesto secreto de varios miles de millones de dólars. No es parte del paquete público de 9 mil millones de dólares fundamentalmente en ayuda militar denominado Plan Colombia, que comenzó en 2000.

El programa de la CIA desclasificado previamente fue autorizado por el presidente George W.Bush a comienzos de los años 2000 y ha sido continuado bajo el presidente Obama, de acuerdo con funcionarios militares, de inteligencia y diplomáticos.
La mayoría de los entrevistados declararon bajo anonimato debido a que el programa es secreto y continúa en marcha.
El programa encubierto en Colombia proporciona dos servicios esenciales a la batalla de esta nación contra las FARC y un grupo insurgente de menor tamaño, el Ejército de Liberación Nacional (ELN):
inteligencia en tiempo real que permite a las fuerzas militares de Colombia cazar a los cabecillas de las FARC individualmente y, desde 2006, una herramienta particularmente efectiva para matarlos.


El arma es un kit de guiado por GPS quetransforma una bomba de gravedad de 500 libras muy poco precisa en una bomba inteligente de alta precisión.
Las bombas inteligentes, también denominadas munición guiada de precisión o PGMs, son capaces de matar a un individuo en una selva triplemente frondosa si su localización exacta puede determinarse y se programan las coordenadas geográficas en el pequeño cerebro computerizado de la bomba.
En marzo de 2008, de acuerdo con nueve funcionarios estadounidenses y colombianos, la Fuerza Aérea Colombiana, con la aprobación tácita de Estados Unidos, lanzó bombas inteligentes de fabricación estadounidense a través de la frontera de Ecuador para matar al alto dirigente de las FARC, Raúl Reyes.
El rol indirecto de Estados Unidos en ese ataque no ha sido previamente desclasificado.

El programa de acción encubierta en Colombia es una más dentro de un puñado de iniciativas de inteligencia que han escapado del conocimiento público desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.
La mayor parte de estos otros programas, pequeños pero crecientes, se localizan en países donde los violentos cárteles de la droga han causado inestabilidad.

Encabezando la lista se encuentra México, donde la ayuda de inteligencia de Estados Unidos es mayor que en ningún otro lugar aparte de Afganistán, tal como el Washington Post reportó en abril.
También incluye Centroamérica y África Occidental, a donde se han desplazado las rutas del tráfico como consecuencia de la presión estadounidense contra los cárteles en los demás lugares.

Cuando se le pidió un comentario sobre la ayuda de inteligencia estadounidense, el presidente Juan Manuel Santos declaró al Post durante un reciente viaje aWashington que no deseaba hablar de ello en detalle, por resultar un tema sensible.
"Ha sido de ayuda", afirmó. "Parte de la experiencia y de la eficiencia de nuestras operaciones y nuestras operaciones especiales han sido el producto de un mejor entrenamiento y conocimiento que hemos adquirido de muchos países, entre ellos los Estados Unidos".

Un portavoz de la CIA rechazó hacer declaraciones.

Colombia y las FARC han sostenido negociaciones de paz durante un año en La Habana.
Hasta el momento han acordado los marcos de trabajo para la reforma agraria, el desarrollo rural y para permitir a los insurgentes participar en el proceso político una vez finalice la guerra.
Ambas partes se encuentran discutiendo actualmente un nuevo enfoque de la lucha contra el narcotráfico.
Al borde del colapso
Hoy una comparación entre Colombia, con su dinámica economía y el estiloso ámbito social de Bogotá, y Afganistán podría parecer absurda.
Pero hace poco más de una década Colombia tenía la tasa de homicidios más alta del mundo.
Los bombardeos aleatorios y fuertes operaciones militares invadían la vida cotidiana.
Unas 3.000 personas fueron secuestradas en un año. Los profesores, defensores de derechos humanos y los periodistas sospechosos de simpatizar con las FARC aparecían muertos cotidianamente.

La mezcla explosiva de las FARC, los cárteles, los paramilitares y unas fuerzas de seguridad corruptas creaban un hervidero de violencia sin precedentes en la América Latina contemporánea.
Casi un cuarto de millón de personas han muerto durante la larga guerra, y muchos miles han desaparecido.

Las FARC fueron fundadas en 1964 como un movimiento campesino marxista en busca de tierra y justicia para los pobres. para 1998, el presidente de Colombia en aquel entonces, Andrés Pastrana, concedió a las FARC una zona desmilitarizada del tamaño de Suiza para animar las negociaciones de paz, pero sus violentos ataques no hicieron sino aumentar, así como sus vínculos con el narcotráfico.

Para el año 2000, una envalentonada insurgencia de 18.000 efectivos apuntó hacia los líderes políticos.
Asesinó a representantes electos. Secuestró a una candidata presidencial e intentó asesinar a un favorito a las presidenciales, el intransigente Álvaro Uribe, a cuyo padre las FARC habían asesinado en 1983.
Temiendo que Colombia se convirtiera en un estado fallido con un peso todavía mayor en el tráfico de drogas dentro de Estados Unidos, la administración Bush y el Congreso incrementaron la ayuda a los militares colombianos a través delPlan Colombia.

Para 2003, la implicación de Estados Unidos en Colombia abarcaba a 40 agencias y 4.500 personas, incluyendo contratistas, todos trabajando para laEmbajada estadounidense en Bogotá, en aquel momento la mayor embajada de Estados Unidos en el mundo.
Siguió siéndolo hasta 2004, cuando fue superada por Afaganistán.

"No hay ningún país, incluido Afganistán, en el que tuviéramos más actividad", declaró William Wood, quien fuera embajador en Colombia de 2003 a 2007antes de ocupar el mismo cargo en el Afganistán destrozado por la guerra durante dos años.
Cuando Bush se convirtió en presidente, ya había en los registros dos fallos presidenciales autorizando acciones encubiertas por todo el mundo.
Uno autorizaba operaciones de la CIA contra organizaciones terroristas internacionales.
La otra, firmada a mediados de los años 80 por el presidente Ronald Reagan, autorizaba la acción contra narcotraficantes internacionales.

Se requiere una autorización presidencial para que la CIA pueda hacer cualquier cosa además de recopilar y analizar información de inteligencia en el exterior.
Proporcionar equipamiento de espionaje a un socio, apoyar a partidos políticos extranjeros, sembrar propaganda y participar en operaciones o entrenamientos letales son todas acciones que requieren una autorización y una notificación a los comités de inteligencia del Congreso.

La autorización antinarcóticos había permitido a la CIA y a una unidad técnica del clandestino Comando de Operaciones Especiales Conjuntas (JSOC) proporcionar apoyo a la caza que duró años contra el señor de las drogas colombiano Pablo Escobar, de cuyo asesinato por las fuerzas colombianas se cumplen 20 años este mes.
También hizo posible operaciones apoyadas por la CIA contra traficantes y terroristas en Bolivia y Perú hace años.

Bajo el programa colombiano, la CIA no tiene autorización para participar directamente en las operaciones. Las mismas restricciones aplican para la participación militar en el Plan Colombia.
Tal actividad ha sido constreñida por los miembros del Congreso que vivieron el escándalo del rol secreto de Estados Unidos en las guerras centroamericanas en los años 80.
El Congreso rechazó autorizar que la participación militar de Estados Unidos en Colombia escalara como lo hizo en Nicaragua, El Salvador, Honduras y Panamá.

Las FARC calculan mal
El nuevo golpe encubierto contra las FARC comenzó de forma no oficial el 13 de febrero de 2003.
Aquel día un Cessna 208 con un solo motor se estrelló en la selva dominada por los rebeldes.
Los guerrilleros en la zona ejecutaron al oficial colombiano a bordo y a uno de los cuatro contratistas estadounidenses que estaban trabajando en la erradicación de coca.
Los otros tres fueron tomados como rehenes.

Estados Unidos ya había declarado a las FARC como organización terrorista por sus asesinatos indiscriminados y el narcotráfico.
Aunque la CIA tenía las manos ocupadas en Iraq y Afganistán, Bush "presionóal director de la CIA George Tenet" para ayudar a encontrar a los tres rehenes, según un ex oficial superior de inteligencia que tomó parte en las discusiones.

La designación de las FARC como terrorista hizo que fuera más fácil encontrar un presupuesto negro.
"Conseguimos dinero de muchos botes diferentes", declaró un alto diplomático.

Uno de los oficiales de la CIA que Tenet envió a Bogotá era un agente de unos cuarenta años cuyo nombre el Washington Post se reserva porque permanece encubierto.
Él creó la Célula de Fusión de Inteligencia de la Embajada de Estados Unidos, apodada "el Bunker".Era una habitación estrecha, de 30 por 30 pies con techo bajo y tres hileras de computadoras.
Ocho personas se sentaban en cada fila de consolas.
Unos peinaban mapas satelitales de la selva; otros buscaban lugares ocultos de lasFARC en el subsuelo.
Algunos hacían seguimiento a imágenes del movimiento de vehículos marcados con dispositivos de rastreo. Las interceptaciones de voz de comunicaciones de radio y teléfonos celulares eran desencriptadas y traducidas por la Agencia de Seguridad Nacional.

Los analistas del Bunker fusionaban las pistas de los informantes con información obtenida a partir de medios técnicos. Los analistas buscaban vincular a individuos con el flujo de la insurgencia de drogas, armas y dinero. Ya que la mayor parte, dejaban solo los violentos grupos paramilitares.

Los expertos técnicos y los contratistas del Bunker construyeron para los colombianos su propio sistema informático de inteligencia de alcance nacional.
También ayudaron posteriormente a crear centros de fusión regionales para llevar la inteligencia táctica a los comandantes. La agencia también pagó el mecanismo de comunicaciones encriptadas.

"Teníamos mucho interés en pillar a las FARC, y no era tanto cuestión de capacidad como de inteligencia", afirmó Wood, "específicamente la habilidad de localizarlos en la franja horaria de una operación".

Fuera del Bunker, agentes asignados de la CIA y contratistas enseñaron el arte de reclutar informantes a unidades colombianas que habían sido investigadas y a las que se había sometido al polígrafo. Entregaron dinero a personas con información sobre los rehenes.

Mientras tanto, la otra agencia secreta estadounidense que había estado en la primera línea en la localización y asesinato de miembros de al-Qaeda apareció en escena.
Comandos de élite del JSOC comenzaron sesiones periódicas de entrenamiento anual y misiones de reconocimiento con pequeñas unidades para intentar encontrar a los rehenes.

A pesar de todo el esfuerzo, la localización de los rehenes resultó ser escurridiza. Buscando otra cosa que hacer con el nuevo equipamiento y personal de inteligencia, el jefe del Bunker y su agregado militar del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos asignaron a sus hombres una segunda misión:
convertir en objetivo a la dirigencia de las FARC.
Esto era exactamente lo que la CIA y el JSOC habían estado haciendo contraal-Qaeda al otro lado del mundo. La metodología era familiar.

"Hubo polinización cruzada en ambas direcciones", declaró un alto oficial con acceso al Bunker en aquel momento. "No necesitábamos inventar la rueda".

Una petición del presidente de Colombia
Localizar a los dirigentes de las FARC resultó ser más sencillo que capturarlos o matarlos.
Unas 60 veces las fuerzas colombianas habían obtenido o se les había entregado información confiable pero fallaron en capturar o matar a algún alto dirigente, de acuerdo con las declaraciones de dos oficiales estadounidenses y un alto oficial colombiano en retiro. Era siempre la misma historia.
Helicópteros Black Hawk proporcionados por Estados Unidos transportaban tropas colombianas dentro de la selva a unos seis kilómetros de un campamento.
Los hombres se adentraban en el denso follaje pero los campamentos estaban siempre vacíos para cuando ellos llegaban. Luego supieron que las FARC tenían un sistema de alerta temprana: anillos de seguridad a varios kilómetros de los campamentos.

Para 2006, el deprimente record llamó la atención del recién llegado jefe de misión de la Fuerza Aérea estadounidense. El coronel estaba perplejo. ¿Por qué el tercer receptor en ayuda militar de Estados Unidos [detrás de Egipto e Israel] había hecho tan pocos progresos?

"Estoy pensando: ¿con qué matamos a las FARC?", dijo en una entrevista el coronel, quien declaró bajo la condición de anonimato.

El coronel, un experto en aviones de carga, afirmó que "empezó a buscar en Google bombas y bombarderos" buscando ideas. Eventualmente llegaron alPaveway II Mejorado, un kit de guiado relativamente barato que se podía atar con correas a una bomba de gravedad Mark-82 de 500 libras.
El coronel aseguró que le habló al entonces ministro de Defensa Santos sobre su idea y escribió un informe de una página para que se lo entregara a Uribe. Santos llevó la idea al Secretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld.
En junio de 2006, Uribe visitó a Bush en la Casa Blanca.
Mencionó el reciente asesinato del jefe de al-Qaeda en Iraq, Abu Musab al-Zarqawi.
Un F-16 había lanzado dos bombas inteligentes de 500 libras al interior de su escondite y lo habían matado. Uribe presionó para obtener la misma capacidad.
"Claramente esto era muy importante" para Uribe, afirmó el General retirado de la Fuerza Aérea Michael V.Hayden, quien había pasado a serdirector de la CIA unos meses antes.

Primero, estaba el asunto de montar bombar pequeñas en una aeronave colombiana.
Colombia no tenía F-16.
Raytheon, el fabricante del kit, envió ingenieros para encontrar la forma de montar el equipo en un avión. Primero intentaron montarlo en un Embraer A-29 Super Tucano de fabricación brasileña, una aeronave turbopropulsada diseñada para misiones de contrainsurgencia de baja altura.
Pero para fijar el cable que iba del cerebro computerizado de la bomba a la cabina de mando había que taladrar demasiado cerca del depósito de combustible.
En lugar de eso, lo montaron de cualquier forma en un Cessna A-37 Dragonflymás antiguo, una aeronave de ataque ligera que se desarrolló por la fuerza aéreade Operaciones Especiales para Vietnam y posteriormente se utilizó en la guerra civil salvadoreña.

Entonces los ingenieros y los pilotos colombianos probaron el primero de tres PGMs en un campo aéreo remoto cerca de la frontera venezolana.
El objetivo era de 2 por 4 y estaba clavado en el suelo. El avión lanzó la bomba desde una altura de 20.000 pies. "Aterrizó a un pie de distancia", dijo el coronel. El resultado fue tan bueno, que pensó: "¿Por qué malgastar dos kits más?". Las bombas inteligentes estaban listas para ser utilizadas.

Pero los abogados de la Casa Blanca, junto con sus colegas de la CIA y de los departamentos de Justicia, Defensa y Estado, tenían sus propias preguntas que hacer.
Una cosa era usar un PGM para derrotar a un enemigo en el campo de batalla -la fuerza aérea estadounidense llevaba años haciéndolo-.
Pero otra cosa era usarlo para alcanzar a un lider individual de las FARC. ¿Constituiría eso un asesinato, prohibido por la legislación de Estados Unidos? Y, "¿Podríamos ser acusados de participar en asesinato, incluso si no lo hacíamos nosotros?", dijo un abogado implicado.

La Oficina de Asesoramiento Legal de la Casa Blanca y otros decidieron finalmente que el mismo análisis legal que habían aplicado a al-Qaeda podía aplicarse a las FARC.
Matar a un líder de las FARC no sería asesinato porque la organización suponía una amenaza para Colombia. Además, no se podía esperar que ningún comandante de las FARC se rindiera.

Y, como organización narcotraficante, el estatus de las FARC como una amenaza contra la seguridad nacional de Estados Unidos había sido fijado anteriormente, con la autorización de Reagan antidrogas.
Para ese tiempo, la epidemia del crack estaba en su punto álgido, y el Gobierno decidió que las organizaciones que llevaban drogas a las calles de Estados Unidos eran una amenaza para la seguridad nacional.
Existía otra preocupación. Algunos altos oficiales estabann preocupados porque las fuerzas colombianas podrían utilizar los PGMs para asesinar a quienes consideraban enemigos políticos.
"Las preocupaciones eran grandes, dados sus problemas de derechos humanos", declaró un ex alto oficial del Ejército.

Para asegurarse de que los colombianos no darían mal uso a las bombas, los oficiales de Estados Unidos idearon una solución innovadora.
La CIA mantendría el control sobre la clave de encriptación insertada en la bomba, que descodificaba las comunicaciones con los satélites GPS de forma que pudieran ser leídos por las computadoras de la bomba.
La bomba no podía alcanzar su objetivo sin la clave.
Los colombianos tendrían que solicitar aprobación para algunos objetivos, y si daban mal uso a las bombas, la CIA podía denegar la recepción de GPS para uso futuro.

"Queríamos un mecanismo de refrendación", declaró un alto oficial que participó en las deliberaciones.
Para cortar la cinta roja inicial, los primeros 20 kits de bombas inteligentes -sin las llaves de encriptación- llegaron a través de la CIA.
La cuenta fue por menos de 1 millón de dólares.
Después de eso, a Colombia se le permitió adquirirlos a través del Programa Exterior de Ventas Militares.

Un primer golpe
Tomás Medina Caracas, también conocido como Negro Acacio, el jefe narcotraficante de las FARC y comandante del Frente 16, fue el primer hombre que la Célula de Fusión de Inteligencia de la Embajada de Estados Unidospuso en la cola de un ataque con PGM.

Sobre las 4:30am del 1 de septiembre de 2007, pilotos con gafas de visión nocturna soltaron varias bombas inteligentes Enhanced Paveway II sobre su campamento en el oriente colombiano mientras oficiales en ambas capitales esperaban. Las tropas sólo pudieron recuperar una pierna.
Parecía por su complexión oscura pertenecer a Acacio, uno de los pocos líderes negros de las FARC.
Los tests de ADN confirmaron su muerte.

"Hubo gran excitación", recuerda William Scoggins, jefe del programa antinarcóticos del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos. "No sabíamos qué impacto tendría, pero pensamos que esto era un factor que cambiaba el juego".

Seis semanas después, bombas inteligentes mataron a Gustavo Rueda Díaz, alias Martín Caballero, líder del Frente 37, mientras hablaba por su teléfono celular.
Las muertes de Acacio y Caballero causaron el derrumbe de los frentes 16 y 37.
desencadenaron deserciones masivas, según un cable secreto del Departmento de Estado fechado el 6 de marzo de 2008 y hecho público por el grupo anti-secretismo Wikileaks en 2010.
Este era justo el comienzo de la desintegración de las FARC.
Para ocultar el uso de los PGMs al conocimiento del público, y para asegurar el máximo daño al campamento de los líderes de las FARC, la fuerza aérea y los asesores de Estados Unidos desarrollaron nuevas tácticas de ataques aéreos.
En una misión típica, varios Dragonfys A-37 volando a 20.000 pies de alturallevaban bombas inteligentes. Tan pronto como los aviones entraban en una "cesta" a tres millas del objetivo, el software GPS de una bomba se activaba automáticamente.

Los Dragonflys eran seguidos por varios Super Tucanos A-29, volando mucho más bajo.
Ellos lanzaban una serie de bombas tontas en un patrón cercano.
Su presión de explosión mataría a cualquiera que se encontrara cerca y además despejaría la densa selva y oscurecería el uso de bombas inteligentes.

Entonces, volando bajo, aviones artillados AC-47 de la era de Vietnam, apodadas Puff the Magic Dragon, ametrallaban la zona con ametralladoras fijas, "disparando a los heridos que trataran de ponerse a cubierto", según uno de los varios oficiales del ejército que describieron el mismo escenario.
Sólo entonces llegaban las fuerzas de infantería colombianas para hacer prisioneros, y recoger a los muertos, así como teléfonos celulares, computadores y discos duros.
La CIA también pasó tres años entrenando a los equipos de apoyo aéreo colombianos en el uso de lasers para guiar clandestinamente a los pilotos y a las bombas inteligentes guiadas por laser a sus objetivos.

Casi todas las operaciones dependían en gran medida de las interceptaciones de señales de la Agencia de Seguridad Nacional, que alimentaban con inteligencia a las tropas en el terreno o a los pilotos antes y durante una operación.
"Las interceptaciones.... eran un factor que cambiaba el juego", afirmó Scoggins, del Comando Sur de Estados Unidos.La naturaleza ininterrumpida del trabajo de la NSA fue recogido en un cable secreto del Departamento de Estado publicado por Wikileaks.
En la primavera de 2009, el objetivo era el traficante de droga Daniel Rendón Herrera, conocido como Don Mario, entonces el hombre más buscado deColombia y responsable de 3.000 asesinatos en 18 meses.

"Durante siete días, utilizando inteligencia humana y de señales", activos de la NSA "trabajaron día y noche" para reposicionar a 250 comandos aerotransportados entrenados y equipados por Estados Unidos cerca de Herrera mientras intentaba escapar, según un cable de abril de 2009 y un alto representante del Gobierno que confirmaron el rol de la NSA en la misión.

La CIA también entrenó a los interrogadores colombianos para preguntar con mayor efectividad a miles de desertores de las FARC, sin el uso de las técnicas "mejoradas de interrogatorio" aprobadas para al-Qaeda y luego rechazadas como abusivas por el Congreso.
La agencia creó asimismo bases de datos para hacer seguimiento de informes de forma que se pudieran hacer búsquedas y referencias cruzadas para construir una imagen más completa de la organización.

El gobierno colombiano pagaba a los desertores y les permitía reintegrarse a la sociedad civil.
Algunos, a cambio, ofrecieron valiosa información sobre la cadena de mando de las FARC, rutas de viaje estandar, campamentos, línea de suministros, fuentes de droga y dinero. Ayudaron a dar sentido a las interceptaciones de voz de la NSA, que habitualmente utilizaban palabras clave.
Los desertores también se utilizaron en ocasiones para infiltrar los campamentos de las FARC sembrando aparatos de escucha o balizas que emitían una coordenada GPS para las bombas inteligentes.

"Aprendimos de la CIA", afirmó un alto oficial de la seguridad nacional colombiana sobre el programa de informes. "Anteriormente no le prestábamos mucha atención a los detalles".

Ecuador y los rehenes no olvidados
En febrero de 2008, el equipo estadounidense-colombiano consiguió su primer avistamiento de los tres rehenes estadounidenses. Tras una espera de cinco años, la reacción fue rápida en el cuartel general del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos en Tampa, que empezó a enviar comandos del JSOC, declaró un alto oficial de Estados Unidos que se encontraba en Colombia cuando arribaron.

El equipo del JSOC estaba encabezado por un comandante del Equipo Seis de las fuerzas de operaciones especiales de la Marina. Pequeñas unidades establecieron tres áreas de operaciones cerca de los rehenes y llevaron a cabo reconocimiento de largo alcance, afirmó el alto oficial.
La NSA aumentó su vigilancia. Todos los ojos estaban puestos en la remota localización de la selva. Pero al tiempo que las preparaciones preliminares se desarrollaban, las operaciones se calentaban en otro lugar.

Justo al otro lado del río Putumayo, una milla dentro de Ecuador, la inteligencia estadounidense y un informante colombiano confirmaron el escondite de Luis Edgar Devia Silva, también conocido como Raúl Reyes y considerado el número 2 en el secretariado de las FARC integrado por siete miembros.
Era un descubrimiento delicado para Colombia y Estados Unidos.
Llevar a cabo un ataque aéreo significaba que un piloto colombiano a bordo de un avión colombiano impactara el campamento utilizando una bomba fabricada en Estados Unidos con un cerebro controlado por la CIA.

El coronel de la Fuerza Aérea tenía un sucinto mensaje para el comandante de operaciones aéreas colombiano a cargo de la misión. "Le dije: Mira, todos sabemos dónde está este tipo. Simplemente no la jodas".

Los abogados de seguridad nacional de Estados Unidos vieron la operación como un acto de defensa propia. A raíz del 11-S habían elaborado una nueva interpretación del uso de la fuerza permisible contra actores no estatales como al-Qaeda y las FARC.
Era así: Si un grupo terrorista era controlado desde un país que no podía o no quería detenerlo, entonces el país atacado -en este caso, Colombia- tenía el derecho de defenderse utilizando la fuerza, incluso si eso suponía adentrarse en otro país soberano.

Esta era la justificación legal para los ataques con drones de la CIA y otras operaciones letales en Pakistán, Yemen, Somalia y mucho después, para el asalto en Pakistán que mató a Osama bin Laden.

De esta forma, minutos después de la medianoche del 1 de marzo, tres Dragonflys A-37 despegaron de Colombia, seguidos por cinco Super Tucanos. El sistema de guiado de las bombas inteligentes se activó una vez que los aviones alcanzaron el radio de tres millas de la localización de Reyes.

Como se les había ordenado, los pilotos colombianos permanecieron en el espacio aéreo colombiano. Las bombas impactaron donde se había programado, destruyendo el campamento y matando a Reyes, quien, de acuerdo a los informes de los noticieros colombianos, estaba durmiendo en pijama.

Las fuerzas colombianas se apresuraron a cruzar la frontera y se adentraron en Ecuador para recolectar los restos de Reyes y se alzaron asimismo con un gran tesoro oculto de equipos informáticos que resultó ser el más valioso descubrimiento de inteligencia de las FARC obtenido nunca.

El bombardeo desencadenó una seria crisis diplomática. El líder venezolano Hugo Chávez llamó a Colombia "estado terrorista" y desplacó tropas a la frontera, igual que hizo Ecuador. Nicaragua rompió relaciones. Uribe, bajo presión, se disculpó ante Ecuador.

La disculpa, si bien calmó las relaciones en América Latina, enfadó al pequeño círculo de oficiales estadounidenses que conocían la historia detrás, uno de ellos dijo: "Recuerdo haber pensado: no puedo creer que estén diciendo esto",afirmó. "Para ellos era una locura renunciar a una importante argumentación legal".

Pero la conmoción no dañó los profundos lazos entre Estados Unidos y las fuerzas colombianas ni desalentó la misión para rescatar a los rehenes. De hecho, el número de tropas JSOC continuó aumentando hasta llegar a más de 1.000, afirmó un alto funcionario en Colombia en aquel entonces.
Los funcionarios pensaron que con seguridad serían avistados, pero no lo fueron.
Un ejercicio militar conjunto de Estados Unidos y Colombia proporcionó la cobertura suficiente cuando el Comité Internacional de la Cruz Roja apareció en bases aisladas y tropezó con unos estadounidenses corpulentos, afirmaron dos funcionarios de Estados Unidos.

Después de seis semanas esperando encontrar a los rehenes, casi todas las tropas del JSOC abandonaron el país para ir a misiones en otros lugares. Una unidad permaneció.
El 2 de julio de 2008, tuvo el papel poco habitual de suplente en la dramática y bien documentada Operación Jaque, en la que fuerzas colombianas haciéndose pasar por miembros de un grupo humanitario engañaron a las FARC para que entregaran a los tres rehenes de Estados Unidos y otros 12 sin disparar un tiro.
El equipo del JSOC y una flota de aeronaves de Estados Unidos estaban posicionados como Plan B, en caso de que la operación colombiana saliera mal.
Santos continua la guerra de bombas inteligentes
Como señal de confianza, a comienzo de 2010 el Gobierno estadounidense dio a Colombia el control sobre la clave de encriptación GPS.
No había habido informes de mal uso, fallos o daño colateral de las bombas inteligentes.
La transferencia fue precedida por rápidas negociaciones sobre las normas de compromiso para el uso de bombas inteligentes.
Entre las normas figura que solamente se lanzarían contra campamenors aislados en la selva.

El presidente Santos, que fue ministro de Defensa bajo Uribe, ha aumentado enormemente el ritmo de las operaciones contra las FARC. Se han asesinado casi tres veces más dirigentes de las FARC -47 frente a 16- bajo Santos que bajo Uribe.
Entrevistas y análisis de páginas web gubernamentales e informes de prensa muestran que al menos 23 de los ataques bajo el Gobierno de Santos fueron operaciones aéreas.
Las bombas inteligentes se usaron solamente contra los más importantes líderes de las FARC, afirmaron funcionarios colombianos en respuesta a las preguntas.
En los demás casos se utilizaron bombas de gravedad.

Colombia continúa mejorando sus capacidades aéreas.
En 2013, la fuerza aérea mejoró su flota de bombardeos a reacción Kfir, de fabricación israelí, equipándolos con bombas guiadas por laser Griffin de fabricación israelí. También ha montado bombas inteligentes en algunos de susSuper Tucanos.

Habiendo diezmado a la máxima dirigencia de las FARC entre los comandantes del frente, el ejército, con la ayuda continuada de la CIA y otras agencias de inteligencia, parece que se abre camino entre los rangos de nivel medio, incluyendo a los comandantes de compañía móvil, los cuadros más curtidos en combate y con más experiencia que quedan. Según funcionarios colombianos, un tercio de estos últimos han sido muertos o capturados.
La administración Santos también ha apuntado a las redes de suministro financiero y de armas que apoyan a las FARC. Algunos críticos piensan que el Gobierno ha estado demasiado concentrado en matar a los dirigentes y no lo suficiente en usar al ejército y la policía para ocupar y controlar el territorio rebelde.

Matar a un individuo nunca ha sido la medida del éxito en la guerra, dicen los expertos en contrainsurgencia.
Lo que importa es el caos y la disfunción que causa en la organización matar a la dirigencia.
Las operaciones aéreas contra la dirigencia de las FARC "han puesto la organización patas arriba", afirma un funcionario del Pentágono que ha estudiado la historia estadounidense clasificada de la guerra en Colombia.

Algunos han huido a Venezuela.
Un miembro del secretariado se esconde intermitentemente en Ecuador, según altos funcionarios de Colombia, lo que rompe el importante lazo psicológico con las tropas en el terreno y dificulta el reclutamiento.

Por el temor de ser localizados y bombardeados, las unidades ya no duermen dos días seguidos en el mismo lugar, por lo que los campamentos deben esparcirse más.
"Saben que el Gobierno tiene ahora tanta información sobre ellos e inteligencia en tiempo real", declaró Germán Espejo, consejero de seguridad y defensa de la Embajada colombiana. Preocupados por los espías en sus filas, son comunes las ejecuciones.

Las FARC todavía lanzan ataques -un coche bomba en una estación de policía rural el 7 de diciembre mató a seis oficiales de policía y dos civiles- pero ya no viajan en grupos grandes, y esto limita a la mayoría de las unidades a menos de 20.
Ya no son capaces de lanzar asaltos a gran escala, el grupo ha tenido que volver a tácticas de golpear y correr, utilizando francotiradores y explosivos.

El desgaste de 50 años de vida errante en la selva ha pasado cuentas en el equipo negociador de las FARC, también. Aquellos que han vivido en el exilio parecen más dispuestos a continuar la lucha que aquellos que han estado combatiendo, afirman funcionarios colombianos.
Las negociaciones, afirmó Santos en la entrevista, son resultado de la exitosa campaña militar, "la guinda en el pastel".

El 15 de diciembre las FARC declararon que comenzarían un cese al fuego unilateral de 30 días como señal de buena voluntad durante las fiestas.
La administración Santos despreció el gesto y prometió continuar su campaña militar.
Más tarde ese mismo día, las fuerzas de seguridad mataron a un guerrillero de las FARC implicado en un ataque con bomba contra un ex ministro.
Tres días después, el Ejército mató a otros cinco.
Elyssa Pachico y Julie Tate contribuyeron a este reportaje.

Fuente: 
http://www.washingtonpost.com/sf/investigative/2013/12/21/covert-action-in-colombia/?hpid=z1